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sábado, 12 de septiembre de 2009

Sábado, a reflexionar

No es día de crónicas pajinéras o judiciales. Tengo tres reflexiones pendientes que sacar de mi interior.

La primera, es de esta noticia de hace unos días;

¡Usted miente!/ (En USA) Un republicano rompe el protocolo al interrumpir al mandatario con una acusación que tuvo que retirar… Joe Wilson, congresista por Carolina del Sur, no podía callarse. Y saltó: «¡Usted miente!». Todos le oyeron. Todos pendientes, sabedores de que Wilson había hecho historia. Había roto con un protocolo de largos años que obliga a guardar máximo respeto al presidente en sus discursos de gran solemnidad dirigidos de forma conjunta a la Cámara de Representantes y al Senado en momento especiales.

Insulto / Se espera de los representantes de la oposición que mantengan la compostura, que muestren su desaprobación, a lo sumo, con una negativa a sumarse a la corte aplausos. En una sociedad apoyada en el sentido del valor, llamar mentiroso a alguien, y más al presidente, supone el mayor insulto. La insólita actuación de Wilson logró que el resto de la intervención de Obama transcurriera sin sobresalto. Su improperio unió a todos los escaños... pero contra él. John McCain, rival del ex senador de Illinois en la carrera presidencial, fue el primero en censurarle. Wilson se disculpó”

La noticia del porqué el señor Wilson acusaba a su Presidente, es casi irrelevante. Lo que me da una sana pero irrefrenable envidia es el espíritu de la cámara. Eso de que al contrario, que no contrincante, se esté obligado a oírlo y respetarlo; lo de que los insultos no sean validados por la multitud; lo de que hasta el Presidente se tenga que cuidar de no mentir… todas esas cosas me hacen entrar en letargo místico. Y que decir del señor McCain, perdedor de unas elecciones pero ganador del respeto general por su forma de encajarlo. Maravilloso.

Cuando salgo de mi estupor y recuerdo el gallinero que montamos aquí, la facilidad de mentir de los dirigentes, la falta de respeto, por cierto instaurada ad aeternam por el señor Guerra cuando dedicaba al señor Suárez, al que ahora todos adoran, todo tipo de insultos con el beneplácito de su grey, me entra pena de ser representado por estos tipejos.

La segunda reflexión, es el cabreo del presunto señor Carod, don Yusepyuís, cuando le han insultado y gritado a él y a su corte y cohorte durante las celebraciones de la Díada. Mi reflexión nace de la sorpresa de que tan comprensivo personaje, que encuentra natural y considera “modo de expresión válido”, el que a los reyes y a los ministros del Gobierno central (no digamos nada del trato a la oposición), les vociferen, les puteen e incluso los quemen en efigie, cuando se trata de él y sus enchufados se “sienta ofendido”. Ayer hablábamos de la viga y el ojo ajeno, en este caso deberíamos referirnos a otro dicho ciudadano que habar del color del cristal con que se mira. Parece claro que el color del cristal de don Yusepyuís” es el de la mala leche… para los demás.

La tercera. Finalmente el motivo de obligarme a recapacitar está más cercano. En la Cortijá. Allí, el señor Griñán y su equipo multidisciplinar, una vez taponado adecuadamente lo de Mercasevilla, y haber dicho que estamos sin dineros (¿dónde estarán?, ¿quién los tendrá?), se han descolgado con una de esas perlas imperecederas que te hacen caerte de espaldas. Han dicho, naturalmente apoyados por encuestas y sondeos, que… los andaluces estamos hartos de tópicos. Es decir, que nos cabrea eso de decir que aquí no curramos, que estamos permanentemente de juerga y que vamos todavía vestidos de toreros y de flamencas cerilleras por las calles. Apabullante. Para eso han tenido que hacer un estudio. Eso lo llevamos diciendo “casi” todos (los que curramos, no los políticos) desde hace la tira de tiempo. Pero lo que es llamativo es que lo haga la Junta, que desde su Boletín Oficial Televisado (léase canal Sur) es la imagen permanente, inalterable y esplendorosa de la España del arsa y olé. Las manifestaciones sevillanístas pseudo flamencófílas y las estridencias lingüísticas y verbales de algunos auto proclamados líderes del andalucismo latente, son para ponerles un marco. Por eso, que ahora los junteros y arrejuntados se muestren ofendidos… ¡tiene tela, mi arma!

Hasta el lunes, pero antes de irme, si alguno tenéis una María en las cercanías, felicitadla, hoy es su día, (abstenerse ácratas, aconfesionales, ateos y similares, no estáis obligados).

Pepeprado

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