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lunes, 6 de octubre de 2014

Las violetas

Por ahí fuera, el lío de los chinos que quieren ser menos chinos, las tribulaciones de doña Dilma, que va a tener que ir a otra vuelta de elecciones, y especialmente triste, lo descubierto en Méjico, donde han aparecido los desaparecidos, en una fosa y aparentemente quemados vivos. Terrible.
Por aquí, que es donde más nos duele, nos siguen dando la coña con el 9 de noviembre y el ramito de violetas que don Arturo quiere recibir ese día, aunque a él, le gustaría más recibir muchos ramitos.
Ahora, dicen que “decidirán antes del 15 de octubre, si el asunto del referéndum sigue o no”.  Hay incluso algunos de “los suyos” que salen por peteneras, unos dicen que no ven garantías democráticas, otros, que dejan en libertad a los suyos, etc... pero lo único tangible, es que al resto de los españoles nos siguen machacando y haciéndonos ver los telediarios a base de leer subtítulos mientras los responsables graznan en todos los reportajes.
En el lio de las tarjetas de los jetas, hay quienes andan intentando encontrar la cuadratura del círculo (vicioso) y exonerar de culpa a los que se han gastado los dineros de los demás. Algunos quieren que la culpa sea sola y solo… de los que han emitido los plásticos. Dicen que los que han gastado no sabían nada de ilegalidades, o sea, que es normal que te den una tarjeta y nunca te lleguen los cargos. Yo he debido tener muy mala suerte, porque cada vez que lleno el coche de gasolina, o pago en un restaurante, me llegan los cargos como un clavo, no se pierde ni uno.
Uno de ellos, el inefable señor don Arturo Fernández, eximio líder de los empresarios, ha dicho muy indignado y digno; “Voy a devolver los 37.000 euros hoy mismo”. Este es un hombre de suerte, porque aparte de haber sido agraciado con una de esas tarjetas, también tuvo la gran fortuna de qué, cuando no había un duro, Bankia le prestara a él, “dos millones”, además de cobrar cómo consejero. Un hombre con un destino.
Mientras, los políticos, a lo suyo, a desvariar. Están especialmente aguerridos los que se consideran a sí mismos, salvadores de esta democracia.  Uno don Pablo Iglesias 2, está que se sale. Ya ha dado su receta para el futuro; “El PSOE tendrá que elegir entre hacer presidente a Rajoy o a mí”. Encima, les dice que hagan lo que hagan, incluso si pactan con él, están perdidos del todo. Así les da ánimos.
Otro que tiene un  problema es don Pedro I. Cuando se le calienta la boquita, se pone a desbarrar. Lo último ha sido querer planchar el Ministerio de Defensa, seguramente para pasar sus actividades al de Igualdad o al de Agricultura y cambiar los cetmes por varas de nardo y… llamar a su añorada dona Bibi. Este hombre, al que se le presuponía inteligencia y templanza, está desmadrado. Se ha sumado al estilo zapaterísta y lo promete todo. Busca ese mundo feliz que Aldous Huxley buscaba y cantaba, donde los perros se atan con longanizas y los seres humanos se quieren a morir. Alguien debería decirla a este ciudadano, que no todo el monte es orégano y que el ser humano está bastante descacharrado.
Mejor terminar, porque otras cosas parecen menores, como que el pederasta vaya hoy a una rueda de reconocimiento que ya se sabe va a ser impugnada por las defensas del angelito, o que se haya sabido que al Banco de España ya le llegó el tufo a podrido sobre “el Olegario” en 2007, aunque, claro, que en aquella época nadie quiso saber nada.
Otro día tengo que hablar del fenómeno Torrente, pero hoy, lo dejo.
Hasta mañana

Pepeprado

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